Hacia un Plan Integral de Prevención
Durante más de 2 años que desde el Movimiento Madres en Lucha hemos venido trabajando barrio por barrio, junto a las organizaciones de cada territorio. Pibas y pibes, padres, vecinos y familiares que se acercan desconsolados por lo que le pasa a sus amigos, compañeros, novios, hijos.
En este breve período, hemos pasado de la soledad y el aislamiento, la desesperación y la angustia, a comprender que no nos pasa solamente a nosotras. Que no es algo que le sucede a nuestros hijos porque hicimos mal las cosas. Que no es algo que no pueda cambiar. Que nadie es preso de ningún destino. ¿Y entonces? ¿Por qué motivo tenemos que padecer todo esto que nos pasa? ¿Nos pasa sólo a nosotros? ¿O nos pasa a los millones de argentinos que todavía no hemos conseguido salir de la miseria en la que nos han hundido más de treinta años de militares, economistas, banqueros y políticos, que nos hicieron creer que no servimos para nada? ¿O le pasa a aquellos que para no caer en esa miseria, trabajamos tanto que no tenemos tiempo para compartir con nuestros hijos?
Pero además, ¿todo el esfuerzo de trabajar como un burro, para que serviría, si lo que nos ofrecen es idiotizarnos con la tele, desinformarnos con los diarios, para que consumamos todo el tiempo las cosas que dicen que son necesarias como el aire para nuestras vidas: el último celular –que además de todo se puede hablar–, las zapatillas del ídolo del fútbol, el auto más veloz, la gaseosa para conseguir amigos. Esos medios que nos dicen quienes son los malos y quienes son lo buenos. Aunque nosotros sabemos quienes son los malos y quienes son los buenos. Pero esos medios pasan más tiempo dentro de nuestras casas, de nuestras vidas y de nuestras cabezas que cualquier otra persona, y así terminan convenciéndonos.
En estos dos años hemos tenido que lucha contra esto. Cuando nos decían que el paco no existía, fuimos nosotras las que instalamos el tema en la ciudad de Buenos Aires, hasta llegar a mostrarles a los propios funcionarios de que se trataba el paco. Así recorrimos los barrios de la ciudad. Nos fuimos juntando con otras y otros que también luchaban. Fuimos a la provincia, recorrimos otras provincias.
Golpeamos cada una de las puertas del estado para explicarles a los funcionarios y para que nos ayuden. A veces con suerte. Hicimos encuentros aquí y en Uruguay, con compañeros de países latinoamericanos. Fuimos así construyendo la idea de que el paco no es una droga más, que es un veneno destinado a eliminarnos.
Y justito ahora que después de tanta miseria y tanta injusticia nos estamos juntando para cambiar la historia. Igual que hicieron con los desaparecidos, con los desocupados, con todas las víctimas de esta nueva forma, el riesgo social, el paco nos mata. Sin balas, sin palos.
Por eso nos volvemos a juntar, porque es lo que mejor nos sale. Nosotros así hacemos las cosas, así pensamos, entre todos, hablando, aprendiendo, escuchando. Y esta vez es para pensar entre todos que cosas tenemos que hacer para que nadie más caiga en esta trampa. No queremos ni un pibe más, ni un joven más, ni nadie que muera por este veneno ni por ningún otro.
Ya sabemos que es el paco. Ya sabemos que hace. Ya sabemos como quema la cabeza y los pulmones. Como pide más y más. Ahora nos vamos a juntar para pensar como hacer prevenir. Entre todos.
|
| |
Madres en Lucha La única reducción del daño
es la eliminación de la miseria |
|
|
|
Ultimo Evento: INAP, Preencuentro de trabajo "Prevención, rehabilitación y después...." |
 |